Me reitero, aunque haya sido ridiculizado públicamente. Aunque haya trascendido la soledad misma. Aunque mis compañeros desaparecieron cuando más los necesitaba. No me voy a callar.
Hace ocho años, escribí el siguiente artículo: los peligros de las doctrinas...
Por favor: léanlo.
Se lo digo, no es porque quiera ser escuchado, sino porque se darán cuenta de que yo no cambio.
El problema no es tener a unos buenos o malos gobernantes. El problema es tener a unos asesinos como gobernantes. No me meto en política y nunca me he metido. Pero por mucho que el tiempo transcurra, la gente, parece que sigan sin querer enterarse. Y lo peor, es que, la única forma de manifestar el poder con el que cuenta la masa humana es a través de las urnas.
Hoy en día, el futuro del planeta Tierra, está en nuestras manos. Pues ya no se trata de si renovables o no.
Va más allá. Esto se nos va de las manos...