Un sueño premonitorio, un presentimiento, una corazonada. De esto hace tres meses. Y aún así, después de no haber recibido ningún gesto de cortesía o agradecimiento. Aún así, me digno a volveros a escribir. Esto sólo el Amor lo puede hacer. El mismo Amor que el Padre a través de su Hijo nos tiene y nos mantiene. Pues si lo hago, es porque de algún modo, todavía estamos a tiempo. El Cristo no viene a reinar porque en su infinita bondad en la humanidad; viene en calidad de instructor. Para mostrarnos el camino como siempre ha hecho.
Que nadie diga que no se le avisó.