Muchos deberíamos saber que ahí arriba, no nos van a dejar pasar nuestras acciones mas cotidianas así como así. Aquí. Bueno, tomamos nota, pero parecería que todo está bien y lo que observamos es que, cada vez más, nos vamos alejando de la Fuente Universal. Cuando llegue el momento, desde ahí arriba nos dirán que tenemos que volver a la escuela a seguir aprendido. Nadie te juzgará, Es cierto. Simplemente, no te dejarán pasar y no habrá mas remedio que volver. Y todo por no habernos enterado bien del juego.
Lo primero que deberíamos aprender, antes de seguir al siguiente nivel, es a compartir. Ya que, estamos tan inmersos en nosotros mismos y sobre todo: en nuestros intereses, que creemos que lo demás no existe. Y de eso sabemos mucho... Pero no sé si hemos entendido mal o no hemos aprendido bien. El caso es que nos dejamos llevar por la inercia. Hemos preferido seguir los patrones que marca la corriente y no salirnos del patrón. Eso está muy bien para aquellos consagrados que han apostado por llevar una vida monástica al servicio de Dios.
El verdadero problema de no haber entendido bien, es que confundimos el verdadero mensaje. Hoy en día, se tapan mentiras con otras mentiras, te juzgan basándose en los números de audiencia, te insultan y encima te hacen sentirte culpable.
Esto que está pasado no lo he visto en mi vida. La gente anda tan desesperada que confunde el verdadero mensaje de paz, amor y servicio a los demás. Y encima se creen que tienen más derechos que tú. Os diré algo: Ante Dios, somos todos iguales, las posiciones o escalas sociales sólo existen en planetas como el nuestro. En el resto del Universo, esto no es así. El verdadero mensaje, está más allá de lo que conocemos como misericordia, del amor y el perdón. Estas cosas no se pueden aprender leyéndolo o asistiendo a un cursillo. Es algo que se aprende con la experiencia.
Os contaré una historia. Ocurrió en Egipto. Un Hebreo llamado José fue vendido de niño en un mercado por sus hermanos. El niño, no es que fuese menos que sus hermanos, sino que, era el más amado por el Padre. Y por una gracia de los niños, pues no había necesidad de ello fue vendido. Siendo esclavo. fue llevado a Egipto y terminó encarcelado por algo que no había cometido. Al poco tiempo, fue interpretando sueños, hasta que llegó a oídos del Faraón, y éste le dijo que interpretara los suyos. Viendo el Faraón, que sus sueños eran bien interpretados lo puso a trabajar como consultor o asesor del imperio. Un día, José ya tenía familia y vivían holgadamente, apareció uno de los hermanos de José, al que reconoció. Al poco tiempo, José visitó su antigua familia. Lo que ocurrió anteriormente, José ya casi no se acordaba de lo ocurrido, porque José había perdonado a sus hermanos...
Este es el verdadero mensaje de amor y misericordia.
Hoy en día, se nos ha olvidado consultar las cosas. Tomamos decisiones que luego nos arrepentimos y nos toca echar atrás. Esto al final, dañan nuestra imagen pública. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que cada uno tiene su papel en la Tierra?. Nada es casual, pues nos lo han dado todo mascadito. Hoy, incluso, los Maestros de antaño han vuelto con Maitrerya el Avatar. Hoy, tenemos el terreno limpio y alisado por los Maestros. Para que no nos caigamos. ¿Y qué hacemos nosotros?. Aparte de juzgar a nuestros hermanos y hermanas, nos creemos que vamos por muy buen camino. Nos queda mucho por aprender. Por que todo lo que vamos a encontrar son pruebas de fuego. Para aprender la verdadera sabiduría, para ser esos hombres y mujeres que aspiramos ser pero nunca lo conseguimos. Y menos aún yendo por el camino que vamos...
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